Ha llegado la hora de pasar reformas

No escapa a nadie que la sanidad en Estados Unidos es uno de los desastres más grandes que puede padecer un país de los más desarrollados del mundo. Se trata de un sistema deficitario, con un gasto en sanidad que dobla la media de la OECD (los EUA gastan el 18% de su PIB en sanidad, una barbaridad). Pero Barack Obama prometió iniciar una reforma para solucionar los problemas humanos y económicos que generava este sistema. El resumen de su propuesta la podeis encontrar en este mismo blog: La reforma sanitaria de Estados Unidos.

El Partido Republicano, no muy dado a eso de defender las mejoras en la calidad de vida de sus ciudadanos, no ha dudado en boicotear el plan desde el principio. Para desbloquear las negociaciones Obama se ha visto obligado a rebajar las exigencias de su propuesta -ya de por si no muy ambiciosa- y recortar alguno de sus puntos clave. Partiendo de la explicación que dí en el artículo que antes he citado, veamos como está el tema a día de hoy.

Lo primero que debe quedar claro es que la reforma no avanza y el culpable tiene un nombre: Partido Republicano. La democracia americana -complicada, lenta, conservadora y profundamente obsoleta- obliga a obtener una supermayoría en el Senado para aprobar la reforma, hecho que tras la muerte del senador Kennedy y su substitución por una senadora republicana no puede llevarse a cabo. Ésto dota de un poder absoluto al Partido Republicano que no tiene ningún tipo de incentivo en apoyar la reforma, ya que de este modo bombardea una de las principales propuestas del presidente Obama duranta la campaña, dañando así al gobierno.

Segundo, el Partido Demócrata no está libre de pecado. Si la reforma de por si ya era poco ambiciosa desde el punto de vista europeo, ahora lo es aún más: Obama ha renunciado a la opción pública. Como expliqué en el punto número 3 del artículo sobre la propuesta de reforma sanitaria, se creará un mercado centralizado de aseguradoras donde éstas competirán para ofrecer el mejor servicio al menor precio. Para evitar que las aseguradoras pactaran entre ellas los precios y los servicios a ofertar se pretendía crear una opción pública que también compitiera en este mercado, forzando así una mejora para los usuarios del mercado. Sin esta opción pública -ejecutada por los republicanos y defendida con escasa fuerza por los demócratas- nadie puede garantizar que las aseguradoras no pacten entre ellas los precios a los que ofrecerán sus servicios.

Además, el otro día descubría una cita de Ronald Epstein en La Contra de la Vanguardia: “La reforma sanitaria no saldrá adelante porque los estadounidenses creen que los pobres son culpables de su propia pobreza y por ello consideran que la sanidad no es un derecho universal, sino que cada uno tiene derecho sólo a lo que puede pagar“. Espero que se equivoque.

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